Uno de los deseos al escribir es compartir. Compartir vivencias, anhelos, críticas, frustraciones, reivindicaciones… lo que sea, pero compartirlo da un plus de satisfacción personal y colectiva. Es por eso que #elpalote también quiere ser un lugar donde cualquiera de vosotros digitalice sus emociones en tinta virtual. ¿A quién le apetece? 
La primera colaboración, que siempre será muy especial, es de Miguel Garvi. Aquí os dejo su entrada:

Con “L” de enfermera
V-13 a parte de ser el apocalíptico día en que Jason, el asesino de la máscara de hockey y el machete, sembró el pánico en sus películas, es la denominación de una de las señales de tráfico más conocidas por todos; la afamada “L”.
Esa “L” de color blanco sobre fondo verde, que proviene del término anglicano “learning” (aprendizaje) distingue, desde el año 1974, a aquellos conductores noveles, que pese a haber obtenido el permiso de conducción, tienen menos de un año de antigüedad.
Hace poco más de un año se suprimió la obligación de circular a una velocidad menor de 80 kms/h, amparándose en que las condiciones de las vías públicas, los vehículos y la calidad de la enseñanza sobre seguridad vial son muy diferentes en la actualidad, pero la obligatoriedad de llevar a la vista la “L” ha perdurado, con el fin de seguir identificando al conductor novel como aquel, y cito textualmente: «que no tiene todavía suficiente experiencia en la conducción, lo que puede quedar reflejado en la realización de algunas maniobras…» (http://www.boe.es/boe/dias/2011/03/25/pdfs/BOE-A-2011-5400.pdf ).
Pero por otro lado, se han adoptado medidas especiales para someter al novel a una mayor vigilancia por su especial vulnerabilidad, como son el establecimiento de una tasa de alcoholemia inferior a la general y la asignación inicial de 4 puntos menos en el permiso de conducción.
Y yo, que como todos los que nos hemos sacado el carné de conducir en los últimos 40 años también he pasado por la experiencia de exhibir ese distintivo, me pongo a pensar y me pregunto: si todo esto se hace para conducir un coche, qué pasa con nosotros, que a fin de cuentas, lo que hacemos, es conducir a las personas por esa delgada línea que supone el límite entre la salud y la enfermedad, entre la vida y la muerte…
Y se me pasa por la cabeza la idea de que se deberían adoptar medidas semejantes en nuestro ámbito.
Y no hablo precisamente de colgarnos una “L” al cuello, o prenderla del uniforme, sino de tener en cuenta esa especial vulnerabilidad y esa falta de experiencia por la que todos irremediablemente hemos pasado cuando hemos sido “enfermeras noveles” y que cada vez que nos cambian de servicio, unidad, o departamento, seguimos sufriendo. Por que desgraciadamente, la mayor parte de las enfermeras, a día de hoy, seguimos siendo grandes “generalistas de mucho y especialistas de nada”…
Hablo de adoptar medidas para evitar sentencias, tan indeseables como la dictada hace tan sólo un par de semanas (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/07/03/madrid/1341326718_934835.html), en la que no voy a entrar a debatir si hubo imprudencia o no, puesto que eso ya lo ha determinado un juez, sino a poner de manifiesto que la enfermera, tenía una más que evidente falta de experiencia y realizó una “maniobra” fatal.
Hablo de medidas que van más allá de la entrega de un simple manual de acogida o del tan habitual: vente un ratito antes que te enseñe todo esto…
Medidas que pasan por un cambio en la política de gestión de los recursos humanos.
Medidas como el período de “integração” que establecen los portugueses, en el que una enfermera “facilitadora” te acompaña hasta que logras el suficiente  conocimiento físico y funcional de la unidad como para desempeñar y asumir todas las responsabilidades inherentes al puesto de trabajo asignado.
Medidas que suponen un paso fundamental para garantizar la calidad y la seguridad de los cuidados que prestamos a nuestros pacientes.
En definitiva, hablo de personas, y no de coches…

Miguel Garvi – @miguel_garvi

Enfermero asistencial. Generalista de mucho, especialista de nada… Inquieto, vehemente por pasión, mordaz, conciliador, ¿optimista? e inconformista.

Tierra de Barros, Extremadura

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Un comentario »

  1. Patricia dice:

    Cuanta falta hacen estas iniciativas y concienciar a las Gerencias de la importancia y la necesidad de acoger adecuadamente a las enfermeras noveles. Yo mismamente………después de llevar tantos años en Salud Mental necesitaría un reciclaje en otros ámbitos de la enfermería.
    Que bueno sería que nos permitiesen reciclarnos, que no es sinónimo de “ahí te dejo sólo en la planta y arréglatelas como puedas”. Nos deberían guiar en el reciclaje, y como muy bien dice Miguel Garvi, hacer como en otros países donde las enfermeras son guiadas por otra profesional con experiencia hasta que ven que puedes desenvolverte sola.
    No hay más muertes porque Dios no quiere. Aún recuerdo cuando recién acabada la carrera me llamaron para trabajar en UVI y otra vez para trabajar en REA,sin perfil y sin experiencia. Me ví sola un sábado en REA, rezando porque no operasen a nadie de urgencias, ya que no tenía ni idea de que se le hacía a un paciente cuando sale de un quirófano. Sólo aquellos que nos dedicamos a esta profesión sabemos por los malos tragos que se pasan, la ansiedad y el estrés que nos supone, y todo por una mala gestión de los recursos.

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