Yo también agradezco tus miradas

mirada

Todos disfrutamos de felices momentos a lo largo de nuestra vida. Pero lamentablemente, ésta, te da un zarpazo de vez en cuando. Sientes que todo se desmorona  a tu alrededor, la tristeza, la rabia y la impotencia se convierten en tus nuevos compañeros de viaje y la fuerza de tu espíritu se esconde, imposible de encontrarla.

Es entonces cuando una palabra, una caricia, un beso o una mirada es lo más reconfortante que puedes sentir. Cuántas veces os habréis sentido así, ¿verdad? Y cuánto se agradecen estos gestos, ¿no?

Somos individuos, no seres individuales. Necesitamos calor humano. Necesitamos a nuestros semejantes. Necesitamos sentir que hay alguien ahí.

Hoy es el día escogido para recordarnos a todos la importancia de uno de ellos, la mirada. Con ella no sólo observamos nuestro entorno para procesar información. Eso nos rebajaría al frío mundo del lenguaje informático… todo sería 0 y 1… qué pobre me sentiría…

La mirada es comunicación. Es hablar con el silencio. Es romper las barreras entre tú y yo. Mírame, te necesito. Y sé que tú también.

Hoy también quiero agradeceros a todos vuestras miradas. De complicidad, de alegría, de agradecimiento, de ayuda, de amor, de paz. Con ellas soy más persona. Con ellas vivo y vivir.

Es por todo ello que me he sumado sin duda alguna al movimiento Mírame, Diferénciate. ¿Tú no? ¿A qué esperas?

 

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Para ti Aiham, te quiero. DEP.

aihamportadaEstaba siendo un fin de semana más. Compartía con mis padres la tarde fría de ayer, explicando cada uno sus aventuras del día. Paseos, caza,  trabajo, risas… amor en familia. Y sonó el teléfono. Una sonrisa se dibujó en la cara de mi madre al ver que el número era de Siria. Con su mínimo pero suficiente dominio del árabe responde con un hola, cómo estáis y muchos besos. Pero la voz que le responde desde el otro lado del mediterráneo es dura y seca. Hola Montsi (como ellos la llaman). Besos, sí. Pásame a Fadel (mi padre). La conversación no dura más de 20 segundos. Corte de línea y mi padre se derrumba entre lágrimas.

Algo en mi interior sabía que antes o después tenía que pasar. La guerra se ha llevado a mi primo Aiham.

24 años. Veterinario recién licenciado. Sonrisa eterna. Amable. Devoto de su familia. Toda una vida por delante cortada en sólo unos segundos.

Escribo estas líneas sin fuerza, sin ánimo, triste y con mucha impotencia. Lo más duro de todo no es sólo tu pérdida, Aiham. Es también no poder ir a despedirme de ti. Es no poder besar y abrazar a tus padres y hermanos. Es no poder compartir el dolor entre todos juntos. Es no entender por qué el odio y la maldad se apoderan de todo un pueblo. Es sentir que sólo puedo escribir estas líneas y no tener la posibilidad de dejar una flor a tu lado.

He compartido muchos momentos contigo, Aiham, todos en Siria. Y de repente están todos aquí, bailando en mis pensamientos, claros y vivos. Recuerdo tus sueños de viajar a Europa, de conocer España, de querer descubrir mi mundo así como tú me enseñaste el tuyo. Te prometo que en cada paso que dé, una parte de ti estará conmigo, para que allá donde estés puedas viajar con tu primo de España.

Mi dolor y el de mi familia no está sólo. Millones de historias como ésta se viven cada día. Por favor, paren ya esto. No somos religión, no somos países, no somos odio, no somos marionetas. Somos personas que queremos disfrutar de la vida en familia.

#peaceforsyria

 

Descansa en paz Aiham. Te quiero. aihamsorra

Enemigo mío

Las elecciones catalanas están a la vuelta de la esquina. Recortes en sanidad y educación, paro, desahucios, inyección de dinero público a los bancos… hay muchísimos españoles y catalanes que viven el día a día en una situación dramática, impensable para ellos hace 5 años. Es el momento de afrontar nuestro máximo derecho que nos otorga la democracia, que no es otro que poder votar, de una forma responsable y seria. Toca leerse por una puta vez los programas electorales de cada partido y usar ese pedazo de melón que alguien nos ha puesto encima de los hombros para algo más que no sea cabecear una pelota al fondo de la red.

¿Y qué nos encontramos? Que parece que el único problema que tengamos los catalanes sea la independencia.

No, este no es un post para defender o atacar la idea de la independencia catalana. Respecto a esto, deberíamos comportarnos como personas civilizadas y aceptar que cada persona es libre de pensar y desear aquello que quiera, siempre que sus actos no dañen ni perjudiquen al prójimo. Ufffff, aquí se ha notado que el colegio de curas dejó alguna huella en mí…

Lo que quiero denunciar desde aquí es la intolerable (desde mi punto de vista, of course) estrategia adoptada por TODOS los políticos. ¿Acaso es el único problema que tenemos en Catalunya? ¡Pero qué listos son estos cabrones! Genial maniobra. Y mientras estos estrategas siguen escupiendo disparates por la boca, el resto de la población nos seguimos enfrentando al son de su música. Catalanes que mascullan barbaridades sobre el pueblo español y españoles que insultan al pueblo catalán. ¿Sabéis lo más lamentable de todo? Que más de la mitad ni sabemos de lo que hablamos cuando defendemos una postura u otra.

Pido respeto para el pensamiento libre, básico para poder etiquetarnos como sociedad civilizada. Pero también pido que no nos dejemos engañar por unos ni por otros. Tenemos que entender el momento por el cual estamos transitando, luchar para mantener nuestros derechos y sobre todo, mantener nuestra dignidad.

Votad sí o no a la independencia, votad rojo, azul, verde o amarillo fosforito, votad con la cabeza o con el corazón, me da igual. Pero luchad. Nuestro futuro y el de nuestra prole está en juego.

Toca adaptar el vocablo de Carlos Núñez a la actualidad: voy a ser #ciudadanoactivista

Cortar por la sano

La definición está clara:  Emplear el procedimiento más expeditivo para remediar algo.

– ¿Cómo va esa úlcera, Souhel? me pregunta Belén.
– Bueno, le acabo de meter bisturí por todos lados y al menos está más limpia. ¿Tanto cuesta hacerlo?
– No sé, pero, como a ti te gusta cortar por la sano, ¿no?

Mis carcajadas se oyen hasta dos consultas más para allá.

Sabemos que hay diferentes tipos de desbridamiento, todos válidos según etiología, fase y localización de la úlcera. No voy ahora a hacer una tesis doctoral sobre  el tema, primero por que no es la intención de este post y segundo, por que si lo fuera, hay un sinfín de profesionales más cualificados que yo para hablar de este tema. Lo que sí pretendo es una reflexión o un llamamiento hacia una estandarización de las curas enfermeras en heridas. Y ya no sólo de los profesionales que estamos al pie de cañón lidiando con ellas, si no de todos los compañeros que jugamos a diario a sanarlas.

El caso que comentaba al inicio del post seguramente sea uno más entre un millón. Úlcera esfacelada y con escara necrótica. Uno le pone una fibra de hidrocoloide, otro colagenasa, no exuda pero no aporto humedad, ahora cae en otras manos que limpia con SF y deja una gasa, el siguiente se fija en la historia clínica que lee en el pc más que en la úlcera y se dedica a realizar la cura pautada (o sea, lo que hizo el último y yo copio) y así hasta que todos jugamos un poco a curanderos. Hasta que llega un día que uno encuentra un bisturí en la consulta y…. Pasapalabra…

¿Por qué nos cuesta tanto a los enfermeros/as seguir guías clínicas y/o protocolos de trabajo? ¿Por qué se ve acentuado esto cuando se trata de curar heridas y úlceras? Hay gente que está realizando trabajos exquisitos en este campo, llámase GNEAUPP, guías sanitarias de la comunidad, grupos de vascular o asociación de amigos de la úlcera, me da igual. No hay manera de seguir unas líneas mínimamante coherentes. No sé si puede deberse a la falta de formación en este campo o a que somos un colectivo que nos mola el es que a mí me enseñaron así o yo siempre lo hago de esta manera y me funciona. Quizás este sea uno de los pasos necesarios que debemos hacernos la enfermería española para evolucionar hacia donde nos merecemos. Tratar de pregutarnos el por qué de lo que hacemos y buscar evidencia. ¿Llegará ese día para TODOS?

Y como decía, no sólo los que estamos en la trinchera debemos hacernos esta reflexión. Quien se dedica a organizar, dirigir y evaluar debería estar atento a todo ello. Hay cosas que claman al cielo y hay que remediarlas. Resulta, por ejemplo, que en mi centro de salud puedo pedir al almacén infinidad de gilipolleces que no sirven para nada pero el hidrogel no lo consideran necesario.  o_O  No sé si seguir curando a base de escupitajos o mojando la cura cada 2-3 horas… It’s evolution baby….

¿Tenéis la misma sensación? Yo, seguiré cortando por lo sano y, como dice una buena amiga, también por lo insano.

 

Oferta de julio: 2×1 en sobrinos

Sábado, día 28 de julio de 2012. Una mañana típica de verano, soleada y calurosa. Una guardia tranquila. Preparando mi mochila para salir a hacer domicilios. En ese instante suena mi móvil. Descifro la voz nerviosa de mi hermano pequeño al otro lado: Hola tete. Seràs tiet en breu. La teva cunyada està de part. (Hola “tete”. Vas a ser tío. Tu cuñada está de parto). Mi cara es una mezcla de alegría y nerviosismo, el móvil casi al suelo después de un doble tirabuzón con rectificado y ya no sé qué tengo que hacer en los domicilios.

Mi whatsapp echa humo durante toda la jornada y se convierte en el mejor invento de la historia de la humanidad por unos instantes. El grupo whatsappero de mi familia bate todos los récords mundiales en mensajes por minuto. Medalla de oro olímpica.

Mi sobrino nace a las 14:15. Y yo de guardia hasta las 17:00. Mis compañeros soportan con una sonrisa alegre y comprensiva mi verborrea monotemática. Es la felicidad.

Felicidad que se multiplica infinitamente una vez acabo de trabajar y consigo tener a esa “personilla” entre mis brazos. Es increíble.

Domingo 29 de julio no tengo guardia y vuelvo pronto al hospital. Pero no sólo a ver mi sobrino. Mi otro hermano, el mediano, ¡también va a ser papá! Mis cuñadas siempre se han llevado muy bien, pero, ¡leches! no sabía yo que tanto. Había oído alguna vez lo de la compenetración hormonal entre mujeres, aunque la verdad, no imaginé que ellas lo llevarían hasta este punto.

Más nervios, típica espera multitudinaria en una sala de espera convertida en nuestro salón familiar, mi hermano que sale y entra, las cajetillas de Winston y Nobel que vuelan de mano en mano, tráfico legal de emociones, risas y anécdotas; pero todo esto y más vale la pena… mi sobrina acaba de aterrizar. También es increíble.

El sobri es una monada de 2.330 gr. Espera impaciente a su prima en la habitación. La sobri es una belleza de 3.800. La broma está servida: chaval, prepárate, que sube tu prima de riesgo.

Ser tío es una experiencia más a disfrutar de las muchas que nos da la vida. Serlo por partida doble en sólo 24 horas es algo que jamás olvidaré.

El trasiego de convertir una habitación del hospital en otra morada familiar, los 6 abuelos, las visitas por partida doble, el alucinar de la casualidad del personal sanitario y otras muchas anécdotas las dejaré para contárselas a mis sobrinos como un cuento mágico que hicieron vivir a su tío.

Bienvenidos mis pequeños. Pasad y disfrutad. Nosotros ya hace tiempo que lo hacemos con vosotros.

No quiero cerrar este post sin antes agradecer a todo el equipo de profesionales del hospital que nos han acompañado en esta aventura. Gracias a todos por vuestra ayuda, dedicación y ternura.

¡Qué fácil es nacer a vuestro lado!

A todos los profesionales del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona. Desde la sala de partos hasta la planta. Mil gracias.

Con “L” de enfermera (by @miguel_garvi)

Uno de los deseos al escribir es compartir. Compartir vivencias, anhelos, críticas, frustraciones, reivindicaciones… lo que sea, pero compartirlo da un plus de satisfacción personal y colectiva. Es por eso que #elpalote también quiere ser un lugar donde cualquiera de vosotros digitalice sus emociones en tinta virtual. ¿A quién le apetece? 
La primera colaboración, que siempre será muy especial, es de Miguel Garvi. Aquí os dejo su entrada:

Con “L” de enfermera
V-13 a parte de ser el apocalíptico día en que Jason, el asesino de la máscara de hockey y el machete, sembró el pánico en sus películas, es la denominación de una de las señales de tráfico más conocidas por todos; la afamada “L”.
Esa “L” de color blanco sobre fondo verde, que proviene del término anglicano “learning” (aprendizaje) distingue, desde el año 1974, a aquellos conductores noveles, que pese a haber obtenido el permiso de conducción, tienen menos de un año de antigüedad.
Hace poco más de un año se suprimió la obligación de circular a una velocidad menor de 80 kms/h, amparándose en que las condiciones de las vías públicas, los vehículos y la calidad de la enseñanza sobre seguridad vial son muy diferentes en la actualidad, pero la obligatoriedad de llevar a la vista la “L” ha perdurado, con el fin de seguir identificando al conductor novel como aquel, y cito textualmente: «que no tiene todavía suficiente experiencia en la conducción, lo que puede quedar reflejado en la realización de algunas maniobras…» (http://www.boe.es/boe/dias/2011/03/25/pdfs/BOE-A-2011-5400.pdf ).
Pero por otro lado, se han adoptado medidas especiales para someter al novel a una mayor vigilancia por su especial vulnerabilidad, como son el establecimiento de una tasa de alcoholemia inferior a la general y la asignación inicial de 4 puntos menos en el permiso de conducción.
Y yo, que como todos los que nos hemos sacado el carné de conducir en los últimos 40 años también he pasado por la experiencia de exhibir ese distintivo, me pongo a pensar y me pregunto: si todo esto se hace para conducir un coche, qué pasa con nosotros, que a fin de cuentas, lo que hacemos, es conducir a las personas por esa delgada línea que supone el límite entre la salud y la enfermedad, entre la vida y la muerte…
Y se me pasa por la cabeza la idea de que se deberían adoptar medidas semejantes en nuestro ámbito.
Y no hablo precisamente de colgarnos una “L” al cuello, o prenderla del uniforme, sino de tener en cuenta esa especial vulnerabilidad y esa falta de experiencia por la que todos irremediablemente hemos pasado cuando hemos sido “enfermeras noveles” y que cada vez que nos cambian de servicio, unidad, o departamento, seguimos sufriendo. Por que desgraciadamente, la mayor parte de las enfermeras, a día de hoy, seguimos siendo grandes “generalistas de mucho y especialistas de nada”…
Hablo de adoptar medidas para evitar sentencias, tan indeseables como la dictada hace tan sólo un par de semanas (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/07/03/madrid/1341326718_934835.html), en la que no voy a entrar a debatir si hubo imprudencia o no, puesto que eso ya lo ha determinado un juez, sino a poner de manifiesto que la enfermera, tenía una más que evidente falta de experiencia y realizó una “maniobra” fatal.
Hablo de medidas que van más allá de la entrega de un simple manual de acogida o del tan habitual: vente un ratito antes que te enseñe todo esto…
Medidas que pasan por un cambio en la política de gestión de los recursos humanos.
Medidas como el período de “integração” que establecen los portugueses, en el que una enfermera “facilitadora” te acompaña hasta que logras el suficiente  conocimiento físico y funcional de la unidad como para desempeñar y asumir todas las responsabilidades inherentes al puesto de trabajo asignado.
Medidas que suponen un paso fundamental para garantizar la calidad y la seguridad de los cuidados que prestamos a nuestros pacientes.
En definitiva, hablo de personas, y no de coches…

Miguel Garvi – @miguel_garvi

Enfermero asistencial. Generalista de mucho, especialista de nada… Inquieto, vehemente por pasión, mordaz, conciliador, ¿optimista? e inconformista.

Tierra de Barros, Extremadura

No es una llamada cualquiera

Martes de la semana pasada hice una visita conjunta domiciliaria con la médico con quien trabajo, Belén.  Sabíamos que era una despedida. Paco consumía sus últimas fuerzas. Ajuste de morfina y recomendaciones dietéticas y de confort. Y mucho soporte emocional a su mujer. Han sido muchos años juntos viéndonos a menudo.

Paco no abre los ojos ni habla. Sentado en el sofá espera su momento acompañado de quien le ha amado toda su vida. Y a quien él ha amado toda la suya. Su mano agarra con una ténue fuerza la mía desde que entramos mientras le hablo suavemente. Pero de repente, une todas sus fuerzas para levantarse no sin mi ayuda y balbucea algo ininteligible para mí y Belén. Pero no para su mujer. Con cara de admiración a su marido nos mira y nos dice: Quiere ir al lavabo. Aunque lleve pañal él quiere ir al lavabo. El momento es eterno. Su mujer y yo viajamos con él en esta aventura de ida y vuelta sofá-lavabo. Una odisea. Mientras lo acompaño mis ojos se cruzan con los de Belén. Me tengo que contener para no llorar. Y ella lo sabe. Porque ella también lo siente.

Viernes, Paco emprendió su viaje final. Una llamada telefónica a su mujer justo 10 minutos después de su partida me da la noticia. Una llamada con una carga emocional impactante. Una llamada directa y sincera. Una llamada con lágrimas y cariño. No es una llamada cualquiera. El sonido del teléfono al colgar es el pistoletazo de salida a mis emociones contenidas. Y lloré. Lloré como hacía mucho que no lloraba en consulta. Lo necesitaba…

Quiero dedicar este post y esta vivencia a toda la gente que trabaja en unidades de paliativos. Admiro su fuerza, su lucha, su día a día y su dedicación por y para las personas en estos momentos tan dificíles. No sólo se necesita experiencia para hacerlo bien, si no poseer unas cualidades humanas que son dignas de admirar. Yo mismo creo que no podría dedicar mi día a día como lo hacéis vosotros. Gracias por ser como sois y hacer lo que hacéis.

¿Los enfermeros aprendemos por osmosis?

Un buen día mi jefe nos dijo a un compañero y a mí: A partir de ahora hay que hacer espirometrías en los centros de atención primaria. La próxima semana os pasáis tres días a ver como las hacen los especialistas, aprendéis y empezamos aquí. Uno llevaba menos de un año trabajando en mi actual sitio, con lo cual, señor, sí señor. Después nos repasamos las normas de cualquier sociedad neumológica y te explican que para hacer correctamente las espirometrías debes trabajar en un servicio especializado en neumología haciéndolas cada día durante almenos 6 meses.

Al cabo de poco tiempo le toca la hora al SINTROM. Misma pauta. En breve iniciamos a hacer el control aquí en primaria. ¡Ale!, 2-3 horitas una mañana al hospital a ver cómo se hace y va que chuta.

¡Eso no es todo amigos! ¿Queréis sacar tapones de cerumen en primaria? Perfecto. Una sesión de 45 minutos en el mismo centro para ver cómo funciona el aparato (otocillo para los amigos) y ¡ya eres un fenómeno!

¿RCP? ¿Emergencias? ¿Urgencias? Por supuesto que sí. Un curso de reciclaje cada 4-5 años y ya es suficiente. Te podrían dar el traje de Madelman y salir con nuestros compañeros del SEM sin notarse la diferencia.

Éstos son sólo unos ejemplos de los muchos que me he encontrado en mi trayectoria profesional. Algunos más graves, otros como anécdotas. Os prometo que he llegado a pensar que aprendo por osmosis. Hombre, si piensan que en 3 días aprendo lo que las guías defienden que deben ser 6 meses… ¿qué coño hago aquí? ¡Si soy un Eisntein! ¡Me voy a trabajar a la NASA y a cobrar un pastuzal!

Por suerte (o por desgracia para nuestros bolsillos) estamos en contínua formación. Ya nos sacamos las castañas nosotros solitos, no os preocupéis. Eso sí, la preocupación debería ir dirigida a la población que es la que recibe nuestros cuidados de calidad.

Ahora estoy más curtido (no quería decir más viejo que me pongo triste… jajaja). Y no. Chapuzas a mí, no. Si debo aprender algo nuevo os aseguro que será como Iniesta manda, digo Dios….

¿Os sucede los mismo compañeros? ¿Tenéis esta misma sensación? ¿Aprendéis por osmosis?

Esta es una de mis luchas como #enfermeractivista. Una formación propia, digna y sobre todo de calidad y adecuada a la necesidad del tema a aprender.

 

¡Integración de sistemas ya!

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al 32 Congreso de la semFYC con mis compañeros @xavieralzaga y @lacastadavid. Presentábamos sendas comunicaciones sobre proyectos 2.0 de nuestra zona, Badalona. Al finalizar las presentaciones, se inició un debate en la sala sobre pasado,  presente y futuro de todas las buenas intenciones con las cuales diseñamos y trabajamos en herramientas online que ayuden al profesional sanitario en su día a día. Objetivo común, eso está claro: aumentar la calidad de nuestro servicio.

Yo creo que, yo opino que, yo haría tal, nos ayudaría cual… Si analizamos una por una todas las aportaciones, todos tienen parte de razón.

Aquí falta algo. El rum rum de mi mente intentaba encajar todas las piezas de ese brainstorming improvisado. Un servidor es mucho más dado a escuchar que a participar. Aprendo muchísimo de las aportaciones de mis compañeros y me encanta que me llenen la cabeza de ideas. Todas estas proposiciones son geniales, toda esta gente tiene ilusión en mejorar, en trabajar por y para la profesión. Lástima que no podamos disfrutar de todo a la vez. Eso pensaba mi yo interior cuando alguien publicó verbalmente este mismo pensamiento, el cual estoy seguro era comunitario en la lógica de toda la sala.

Ignacio Menacho nos regaló un “sí, todo esto está muy bien, los trabajos y las ideas son geniales, pero hasta que no podamos integrar todo en un mismo sistema, no conseguiremos que la gente use todas estas herramientas”·

Totalmente de acuerdo compañero. Es algo que yo siempre he postulado como necesario. Lo que no puede ser, a día de hoy, es que yo no tenga acceso a la historia clínica de un paciente que viene a mi consulta porque su ambulatorio, que está en mi misma ciudad, no usa el mismo programa informático que yo. No digamos ya, entre diferentes ciudades, provincias o comunidades autónomas.

Hay que aplicar el sentido común y la lógica. Pedazo de idea chunga que tengo, ¿no? Si siempre prima el sentido económico y los intereses personales, el camino será largo y tortuoso. Está muy bien innovar, pero mucho mejor compartir.

Así pues, ¿integramos todas nuestras ideas y caminamos juntos de la mano?

Besos de enfermera

Emilio se mueve con dificultad. Se cansa. Siente dolor. Está estirado en la camilla de mi consulta mientras le curo una herida abdominal reciente tras una intervención. Su mujer acaba de ser ingresada en el hospital. Pero me sonríe. Entre bromas, sonrisas, miradas y delicadeza mútua, la visita se convierte en algo más que una simple cura.

  • No paramos, qué trasiego de hospitales, qué mala suerte tenemos“.
  • De ésta salimos, no se preocupe Emilio, cuente conmigo” le digo guiñándole un ojo.
  • Su sonrisa se agranda y me confiesa “Pero qué majos sois los enfermeros y las enfermeras
  • ¿Y eso?
  • Por que me estáis CUIDANDO la mar de bien

Ese simple momento da sentido a todo mi trabajo. Es más, da sentido a toda una profesión y me enorgullezco de mis compañeros. Sobretodo cuando me explica la razón de su afirmación:

  • Había una enfermera excepcional en el hospital. 20 años tenía. Mire que he pasado veces por el hospital y me he encontrado gente estupenda, pero esta chica era la humanidad en persona. Me he sentido muy bien cuidado y atendido. Gente como vosotros sois lo que necesitamos. Espero que esta dichosa crisis de las narices no os deje sin trabajo. ¿Pero sabe que fue lo que más me gustó? El día que me dieron el alta, me vio por el pasillo y me dijo que así no me podía ir, que faltaba una cosa… ¡y me plantó un beso! Me deseó suerte y una pronta recuperación“.

Mientras me explica todo esto no puedo evitar sonreír y alegrarme. Da igual la manera de transmitir esa sensación de seguridad, bienestar y confort a los pacientes; besos, miradas, tacto, trabajo… ellos están ahí y lo necesitan. No cuesta nada. Y además, es parte de nuestro quehacer diario, ¿no?

  • Tú también eres muy majo. Gracias por animarme. Eso sí… no hace falta que me des un beso aunque lleves coleta“.

Jajajaja, hay cosas que nunca cambian.

Quiero dedicar este post a la enfermera anónima que con un beso y todo su trabajo ha hecho feliz a un paciente, por CUIDARLE de una manera que él jamás olvidará. Sigue así compañera, estoy orgulloso de ti.